Guía de supervivencia para viajar a China

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China es grande, China está lejos, en China la gente habla un idioma extraño e ininteligible que, por si fuera poco, se escribe en un “alfabeto” compuesto de dibujos que parecen casitas. Viajar a China puede resultar intimidante: sus comunidades en el extranjero suelen ser insulares, transmiten la idea de un país de gente rara. Lo cierto es que, para un viajero, se trata de un país fácil en muchos aspectos y algo más complicado en otros. Tras seis años viviendo allí, estas son algunas de las cosas que me gustaría que alguien me hubiera contado cuando aterricé en Pekín.

¿adónDE IR?

Esto es China (y sí, tiene forma de gallo):

22 provincias, 5 regiones autónomas, 4 municipalidades, 2 regiones administrativas especiales. Casi 5.000 kilómetros entre punta y punta. Desiertos, montañas, bosques, arrozales. China es un continente. Es por esto que la pregunta de “adónde ir” no tiene una respuesta fácil. Uno puede tirarse un año viajando por China y todavía le quedarían lugares por visitar. Aun así, una aproximación inicial al país, una especie de China 101, podría ser algo parecido a la siguiente ruta: aterrizaje en Pekín, la capital y la ciudad con más atractivo histórico. Xi´an, punto histórico de partida de la Ruta de la Seda, como segunda parada para visitar el alucinante yacimiento de los Guerreros de Terracota. Rumbo al sur del país, donde se encuentran dos de sus provincias más exuberantes: Yunnan, un territorio lleno de minorías étnicas, y Guangxi, llena de formaciones kársticas. Este tipo de montañas:

He dejado fuera Shanghai para cubrir el capítulo de “gran ciudad del futuro” con Hong Kong, que además ofrece una cantidad descomunal de conexiones aéreas con Europa y se podría volver desde allí. Esta ruta es más o menos típica. La hace mucha gente (tal cual o con alguna variación) y permite hacerse una idea del país. Sin embargo, hay cientos de sitios interesantes por visitar, literalmente. Desde el Parque Nacional de Zhangjiajie, donde se rodó Avatar, a las cuevas de Dunhuang, un cofre del tesoro de reliquias budistas. Puedes rememorar la tremenda historia de China durante el siglo XX en la vieja Manchuria o viajar a Xinjiang, punto neurálgico de la Ruta de la Seda. China es interminable.

¡pero quiero ir al tíbet!

Quizás hayas escuchado que los extranjeros no pueden ir al Tíbet. Esto no es exactamente así. Los extranjeros pueden viajar al Tíbet, pero sólo en viajes en grupo, con una agencia autorizada y con un itinerario cerrado. Hay muchas agencias que te pueden ayudar. TCT, con sede en Lhasa y Pekín, es una de las más conocidas.

Hay otra manera de viajar al Tíbet, pero sólo la recomiendo a viajeros con cierto espíritu de la aventura. No por su peligrosidad, que es inexistente, sino porque implica moverse por zonas pésimamente comunicadas. En plata: te comerás horas interminables de autobús por carreteras infames. El Tíbet histórico se extiende mucho más allá de la Región Autónoma que hoy le da nombre. En concreto, hay cuatro provincias que tienen distritos de etnia tibetana: Yunnan, Sichuan, Gansu y Qinghai. Se puede ver en este mapa:

Se trata de zonas rurales, más bien pobres, mal comunicadas y en las que se ven pocos viajeros occidentales. A cambio, puedes moverte libremente por lugares que, culturalmente, son prácticamente iguales al Tíbet administrativo. Por ejemplo, podrías visitar la academia budista de Larung Gar, una de las mayores del mundo:

Yo viajé en 2010 por la prefectura tibetana de Garze, en Sichuan, y no tuve ningún problema. Con todo, es conveniente cerciorarse antes de ir a estas zonas. Las normas chinas tienden a ser veleidosas y lo que hoy es de una manera, mañana bien podría ser de otra.

sacar el visado para china

Sí, hace falta pedirlo y con antelación. Poco más que decir aquí. Sólo que, si estás de paso en China, qué sé yo, en ruta a Tailandia, las principales ciudades chinas tienen un programa de estancia de hasta 72 horas sin visado. El listado completo está aquí. Por si quieres darte una vuelta.

¿cómo moverme por china?

Esta es fácil. Al contrario que, por ejemplo, Estados Unidos, China tiene una extensísima red de trenes. Es más, es el país del mundo que más está invirtiendo en redes de alta velocidad, que ya conectan la mayoría de capitales provinciales. A no ser que quieras visitar zonas remotas, lo más recomendable es moverse en tren.

Con todo, a veces las distancias son descomunales, por mucha alta velocidad que haya. El tren entre Pekín y Guangzhou, en el sur, tarda unas cinco horas y media en cubrir el trayecto. Para desplazamientos nacionales, hay decenas de aerolíneas que vuelan a precios no muy altos. Eso sí, mejor ármate de paciencia ante posibles retrasos. El espacio aéreo chino es una rareza mundial; está controlado, en un 90%, por el ejército. Esto implica que los aviones comerciales tienen que ceñirse a estrechos corredores en los que a menudo se forman embudos tremendos.

En cualquier caso, sea tren o avión, hay muchas páginas web donde se pueden consultar horarios y comprar billetes. Ctrip tiene una buena versión en inglés.

¿cuándo ir a china?

China es tan grande que cada zona tiene sus peculiaridades climatológicas, por lo que lo mejor es elegir época del año en función de adónde vayamos a ir.

Sí hay un consejo aplicable a todo el país: huye de los festivos chinos como si fueran las siete plagas de Egipto. A los chinos de clase media cada vez les aburre más pasar los festivos en casa y los lugares turísticos se abarrotan hasta ponerse impracticables. No cuentes con hacerte una foto solo en la Gran Muralla:

Este consejo se aplica especialmente en el Año Nuevo Chino, cuando a las masas de turistas se unen las de los trabajadores de las fábricas, que suelen volver a sus casas en el campo a ver a sus familias. Estos días, los atascos en los medios de transporte alcanzan proporciones apocalípticas. Como las fiestas dependen del calendario lunar, las fechas exactas no se saben con mucha antelación. Se pueden ir consultando aquí.

¿Y LA COMIDA china?

Bien, gracias. China es un país con una cultura gastronómica tremenda, pero que sufre del mismo problema que México: su cocina suele estar mal representada en el extranjero. La comida china puede resultar un poco pesada para el occidental y hay que andarse con ojo con el picante, pero no es recomendable perderse cosas como un banquete de hot pot o un buffet de dim sum.

De entre las muchas variedades regionales de cocina china (uno de los chefs más famosos del país, Da Dong, sostiene que, de hecho, apenas se puede hablar de una “cocina china”) hay una muy poco conocida fuera de China: la de la provincia meridional de Yunnan. Fronteriza con Vietnam, su cocina incorpora muchas hierbas y sabores cítricos más propios del Sudeste Asiático. Puede que sea por eso por lo que suele volver loco a los occidentales que viven en el país. En las grandes ciudades suele ser fácil encontrar restaurantes de Yunnan. Recomiendo ir a alguno y no perderse los rubing, probablemente el único plato chino con queso. Son, de hecho, trozos de queso de cabra pasados por una parrilla. Podría comerme un kilo de una sentada.

¿CÓMO ENTENDERME CON LOS CHINOS?

Tal y como creías, el chino es un idioma complicado. Su sistema de escritura parece diseñado por un lingüista loco y por si no fuera bastante, es una lengua tonal.  Pero es que, además, lo que se conoce como chino mandarín no es más que un pastiche artificial que el gobierno creó a lo largo del siglo XX para unificar una constelación de dialectos apenas inteligibles entre sí. Esto quiere decir que en muchas zonas de China es complicado hacerse entender también en mandarín. Si lees en inglés, lo explica muy bien David Moser en su excelente librito “A Billion Voices”.

Vas a tener que apañarte con el inglés, pero tampoco esto es fácil. Cada vez más chinos lo hablan, pero ni mucho menos está totalmente extendido. Vas a encontrarte en muchas situaciones en las que tendrás que tirar de mímica. Como regla general, cuanto más grande e internacional sea la ciudad y más joven tu interlocutor, más posibilidades hay de que hable inglés. La buena noticia es que la mayoría de carteles están traducidos.

Por cierto, hay una expresión en chino que sí deberías memorizar:

Significa “no picante”. De nada.

SI TE GUSTAN LAS REDES SOCIALES, ESTÁS JODIDO ES COMPLICADO

Quiero dedicar un epígrafe aparte al drama de Internet y las redes sociales en China. Es probable que ya lo sepas, pero si no, vete enterando: no vas a poder usar Google, Gmail, Youtube, Instagram, Facebook ni Twitter, y muchas páginas están bloqueadas por los motivos más peregrinos. Además, cuando navegues por las páginas que no están capadas, vas a tener la sensación de estar arrastrándote por un campo de barro en una batalla de la Primera Guerra Mundial.

El gobierno chino ejerce un control muy estricto sobre qué se puede y qué no se puede decir en Internet. Dentro de esta guerra, las páginas web que he citado han sido objetivos preferentes. Está comúnmente aceptado que también hay una lógica comercial detrás de esta censura. Cada una de dichas páginas tiene una o varias némesis chinas, a las que el gobierno les ha dado ventaja en la carrera por el formidable pastel nacional por la vía de eliminar a la competencia extranjera. Con todo, a día de hoy lo único que debes saber sobre redes sociales chinas es esto:

Se llama WeChat y es una aplicación del gigante de internet Tencent. Empezó como un servicio de mensajería instantánea al estilo de Whatsapp, pero en los últimos tres o cuatro años se ha convertido en una especie de monstruo de mil tentáculos que ha aniquilado a casi todas las demás redes sociales chinas. Wechat es tan ubicua que, hoy por hoy, los chinos tienden a intercambiar sus nombres de usuario en la red antes que sus números de teléfono. Si vas a vivir en China o vas a viajar por el país durante un tiempo más o menos largo, descárgatela apenas pongas un pie allí.

La mejor manera de sortear la censura china, conocida cariñosamente como “The Great Firewall”, es contratar un servicio de VPN. Entre los proveedores más populares están Astrill y ExpressVPN. Si vas a vivir en China, el gasto en la VPN es tan básico como la comida o el alquiler. Puede que incluso más.

¿ES CHINA SEGURA?

Sí, es general China es un país bastante seguro, donde los asaltos violentos son muy, muy, muy raros. Esto tiene un peligro colateral: bajar demasiado la guardia y relajarse. Puede que en China no haya casi asaltantes, pero lo que sí hay son carteristas.

Harina de otro costal es el tráfico, en general mucho más caótico y agresivo que en Europa, con una mención especial a las motos eléctricas, que están por todas partes y cuyo motor silencioso las convierte en tan peligrosas como un ninja.

ALGUNOS LIBROS Y PELÍCULAS sobre china

A modo de calentamiento antes del viaje o por si te has quedado con ganas de más al volver.

LIBROS

  1. “La actualidad de China” es un libro gordo y denso (y con un título horrendo) que escribió en 2009 el que había sido corresponsal en Pekín de La Vanguardia, Rafa Poch. No es ligero y está un poco desactualizado, pero es muy bueno para entender el lugar que la China moderna ocupa en el mundo.
  2. “En busca de la China moderna” , de Jonathan Spence, un clásico de la Historia china. Desde la caída de la dinastía Ming a la entrada en el siglo XXI.
  3. “River Town” (en inglés), las memorias del periodista Peter Hessler como voluntario del Peace Corps en un pueblo de Sichuan. La China rural vista con nostalgia y cariño.
  4. “The last days of old Beijing”, si vas a viajar a Pekín, para mí este es un libro imprescindible. Michael Meyer cuenta qué fue Pekín, qué es y se atreve a pronosticar qué será.
  5. “Brothers”, editado en español por Seix Barral, uno de los libros más famosos de Yu Hua, uno de los mejores narradores chinos contemporáneos.

PELÍCULAS

  1. “Black Coal”, ganadora del Oso de Oro en Berlín en 2014. Una dura historia policíaca en el inhóspito noreste de China.
  2. “Deseo, peligro”, del taiwanés Ang Lee. Buenísima película sobre espionaje en la Shanghai ocupada por Japón.
  3. “Vivir”, de uno de los monarcas del cine chino, Zhang Yimou. Adaptación de la novela homónima del ya citado Yu Hua.
  4. “El último emperador”, un clásico de Bertolucci. La triste historia de Puyi, el último emperador de China. Si vas a Pekín y a la Ciudad Prohibida, es obligatorio verla antes.
  5. “Un toque de violencia”, una de las mejores películas del niño terrible del cine chino, Jia Zhangke. Cuatro historias unidas por la violencia que subyace en la sociedad china.

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1 Comment

  1. Jesús super interesante el tema de las redes sociales y la conexión a internet… Gracias por compartir. Tengo una deuda pendiente con China..espero viajar en un par de años y llevarte tu articulo conmigo.

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