Qué ver en Marsella en un fin de semana

Baja

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Pobre Marsella. La gran ciudad del sur de Francia todavía arrastra una fama patibularia que se está intentando sacudir como puede. Olvídate por el momento de historias de mafia y droga. La capital de la región de Provenza fue Capital Europea de la Cultura en 2013 y hoy presenta una cara mucho más amable con el turista. Aquí te dejo unas cuantas cosas que ver en Marsella en un fin de semana.

[/vc_column_text][vc_separator color=”black” border_width=”2″ el_width=”50″ css_animation=”appear”][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Haz la prueba. Dile a algún amigo que conozca bien Francia que vas a pasar un fin de semana a Marsella. Lo mínimo que te vas a llevar es una mueca de extrañeza. Sordidez portuaria, callejones oscuros, suciedad, ruido. Y la mafia marsellesa, claro, que todavía hoy protagoniza películas.[/vc_column_text][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=YJruKZ1rbOs” el_width=”70″ align=”center”][vc_column_text]Lo has leído bien en el vídeo: Marsella 1975. Ha pasado ya algún tiempo desde entonces. Han pasado ya unas cuantas cosas. Por ejemplo, la Capitalidad Europea de la Cultura, que Marsella compartió en 2013 con la ciudad eslovaca de Kosice. El gobierno francés invirtió unos 7.000 millones de euros en una mano de chapa y pintura a la ciudad, especialmente en las zonas cercanas al mar.

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MUCEM: LA NUEVA MARSELLA

El Museo de las Civilizaciones de Europa y el Mediterráneo (conocido popularmente como MuCEM, por sus siglas en francés) es la joya de la corona de la renovación de Marsella durante los fastos de 2013. Se encuentra en una explanada junto al mar, entre los puertos viejo y nuevo y junto al histórico Fuerte de San Juan (también remodelado en 2013 e integrado dentro del conjunto del museo).

Fachada del MuCEM

[/vc_column_text][vc_column_text]El MuCEM está dedicado a la preservación y puesta en valor del patrimonio histórico del Mediterráneo. Por ejemplo, hasta el 2 de enero tiene una interesante exposición sobre arte contemporáneo albanés. Es un edificio de corte moderno, que rompe con su entorno y que juega la carta del conocido “Efecto Guggenheim”: un icono arquitectónico que revitalice toda una ciudad.  El MuCEM también cuenta, en la planta baja de su edificio principal, con una cafetería y con una librería llena de libros de temas o autores mediterráneos (todos en francés).[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/6″][/vc_column][vc_column width=”5/6″][vc_column_text css_animation=”slideInLeft”]

El MuCEM es un icono arquitectónico de estilo rompedor y con vocación de transformar su entorno.

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EL PUERTO VIEJO

Si el MuCEM representa la nueva Marsella, la de la capitalidad cultural, el Vieux-Port es la Marsella de toda la vida. Tan de toda la vida que fue aquí, en esta hendidura que el mar le gana a la tierra, donde colonos griegos establecieron, en el año 600 a.C, un puesto comercial que resultó ser el embrión de la ciudad. Como tantas ciudades costeras, Marsella vive por y para el mar, y en ningún lugar se siente esto como en el Puerto Viejo, donde todas las mañanas se despacha pescado fresco en puestos situados a lo largo del muelle.

Pescadores en el Puerto Viejo de Marsella

El Puerto Viejo es, en cierto modo, el centro neurálgico de Marsella, y te encontrarás una y otra vez pasando por él. También se trata de un escenario recurrente en la cultura popular francesa: es uno de los principales lugares donde transcurre la trama de El Conde de Montecristo.

[/vc_column_text][vc_column_text]Además, el puerto ha hecho de Marsella lo que es hoy: un lugar de inmigrantes. La ciudad más antigua de Francia lleva dando la bienvenida a forasteros durante toda su historia; un estrato encima de otro. Sólo en el siglo XX: armenios que escapaban del genocidio turco en 1915, italianos que emigraban ante el auge del fascismo y, por supuesto, oleadas de inmigrantes magrebíes de las colonias francesas. Este carácter mestizo es, quizás, el que mejor define a Marsella frente a otras ciudades de Francia.[/vc_column_text][vc_column_text css_animation=”slideInLeft”]

El Puerto Viejo es la Marsella de toda la vida.

[/vc_column_text][vc_column_text]Un poco al norte del Puerto Viejo se encuentra uno de los barrios más paseables de Marsella: Le Panier. Se trata de una zona de callejuelas que en la Massilia griega acogió el ágora de la ciudad. De hecho, su nombre, que quiere decir “la cesta”, viene de esa época en la que era el corazón comercial de la ciudad. Poco o nada queda de sus estructuras originales. Durante la Segunda Guerra Mundial, el barrio fue dinamitado y reconstruido casi de cero. Hoy, sus calles acogen numerosas tiendas artesanas, talleres, cafeterías y estudios artísticos. Depende de tu opinión sobre los barrios gentrificados, te gustará más o menos, pero un paseo por Le Panier merece la pena.

Mural en Le Panier

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COURS JULIEN

Si, tras visitar Le Panier, todavía tienes más ganas de galerías de arte y librerías especializadas, pásate por Cours Julien. Este barrio, no muy lejos del Puerto Vieno, arrastra la etiqueta, un punto peyorativa, de “bobo” : burgués-bohemio, o rico y de izquierdas. Dicho en otras palabras: pinta de hipster y cafés a tres euros. Cours Julien, en términos estrictos, es una larga plaza rodeada de árboles. A su alrededor, un dédalo de calles estrechas que acoge a buena parte de la comunidad creativa de la ciudad: músicos, artistas plásticos, aspirantes a escritores.


Las calles de Cours Julien están cubiertas de grafitis

[/vc_column_text][vc_column_text]Con todo, si hay algo que da carácter y personalidad a Cours Julien es el arte callejero. Los amantes de los graffitis van a disfrutar a lo grande aquí: apenas hay un centímetro de fachada en todo el barrio que no esté cubierto de dibujos, algunos más trabajados que otros.

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Cours Julien es el barrio bohemio de Marsella.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]La plaza que da nombre al barrio está llena de cafeterías donde hacer una parada. Además, acoge mercadillos varios días de la semana. Flores los miércoles y sábados, libros antiguos los sábados alternos y los domingos, y sellos también los domingos.

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NOTRE-DAME DE LA GARDE

Basta ya de barrios bohemios. Paso al turismo de siempre, el de toda la vida: el de ver iglesias. Notre-Dame de la Garde, Nuestra Señora de la Guardia, es una presencia permanente en un recorrido por Marsella. Siempre está ahí. Apenas salgas de un callejón y ganes algo de perspectiva, la vas a ver (mira la foto que encabeza el post). Notre-Dame de la Garde es una imponente basílica encima de un pico a casi 150 metros de altura, coronada por una estatua dorada de la Virgen María.

A pesar de que su estilo es neobizantino, lo cierto es que es una iglesia relativamente nueva: fue construida a finales del siglo XIX sobre los cimientos de una fortaleza medieval. Aunque lo tuyo no sean las iglesias, igualmente deberías subir hasta Notre-Dame de la Garde, una de las principales estructuras que ver en Marsella. Desde el pico en el que se asienta se pueden disfrutar las mejores vistas de la ciudad.

Marsella, desde Notre-Dame de la Garde

[/vc_column_text][vc_column_text]A Notre-Dame de la Garde se puede subir en autobús o en tren turístico. También se puede ir andando y es prácticamente imposible perderse, no sólo porque la iglesia sea visible desde casi cualquier punto de la ciudad, sino porque el recorrido está bien indicado con carteles turísticos. Eso sí, hay que estar preparado para subir unas cuantas cuestas y escaleras.[/vc_column_text][vc_row_inner][vc_column_inner width=”1/6″][/vc_column_inner][vc_column_inner width=”5/6″][vc_column_text css_animation=”slideInLeft”]

Desde Notre-Dame de La Garde se obtienen las mejores vistas de Marsella.

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INFORMACIÓN ÚTIL

TRANSPORTE: CÓMO LLEGAR, CÓMO MOVERSE

Es bastante cómodo (y barato) llegar hasta Marsella. Tanto Madrid como Barcelona tienen conexión de tren con la ciudad. Además, ALSA tiene una línea de autobús entre Barcelona y Marsella. Ryanair vuela a Marsella desde Madrid, Palma, Ibiza, Málaga y Sevilla. Por si fuera poco, Marsella es una parada típica de los cruceros mediterráneos. Si viajas en avión, lo mejor para llegar hasta la ciudad es tomar el autobús directo que une el aeropuerto con la estación de Saint Charles, a unos 8 euros por trayecto. En Marsella hay un limitado pero funcional sistema de transporte público con dos líneas de metro y dos de tranvía.

QUÉ COMER

Marsella es conocida por una especialidad: la bullabesa. Se trata, como no podía ser de otra forma, de un plato eminentemente marítimo: una sopa de pescado. Empezó siendo un plato humilde, con los pescados que no se vendían bien. Hoy la cosa ha cambiado bastante y las versiones actuales suelen incorporar langostas y marisco, lo que hace que el precio suela irse por encima de los 40 euros. Es fácil encontrarlo en todos los restaurantes de pescado alrededor del Puerto Viejo.

Sin embargo, la posición de la bullabesa como el plato canónico de Marsella está amenazada por un enemigo temible: la pizza. Recuerda que Marsella tiene una enorme comunidad de origen italiano, y esto se nota también en su comida. Por todos lados hay pizzerías y camionetas ambulantes que venden trozos de pizza. La fiebre de Marsella por la pizza es tal que hasta Munchies, el portal de comida de Vice, le dedicó un largo artículo hace unos meses.

PARA CALENTAR MOTORES

El Conde de Montecristo. Ya lo hemos comentado antes, pero si quieres un libro para ir sumergiéndote en Marsella, este clásico de la literatura francesa es la mejor opción. Edmundo Dantés escapa de su encierro en el castillo de If, en la bahía de Marsella, y vuelve para ajustar cuentas con todos los que lo encarcelaron de manera injusta.

Como también queda dicho, Marsella ha corrido en la cultura popular una suerte parecida a la de Nápoles, y muchos relatos han puesto el foco en su carácter corrupto y mafioso. Conexión Marsella es una buena película para acercarse a la violencia que azotó Marsella durante los años 70. Y hace poco, Netflix se animó con una serie sobre la corrupción política en Francia protagonizada por Gerard Depardieu. La serie se llama “Marsella” y fue un fracaso, pero también puede servir para ambientarte.

¿Hay algún rincón en Marsella que me haya dejado atrás y que nadie puede perderse? Dispara en los comentarios.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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2 Comments

  1. Muy buen post Jesús! yo conozco Marsella, estuve sólo de paso hace ya unos cuatro años y si hubiese tenido esta guía estoy segura que lo hubiese disfrutado mucho más.😉

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